viernes, 26 de diciembre de 2014

Nochebuena de opinión

– ¡Ven aquí! ¡Dame un abrazo!
– ¿Qué tal, Paco? Tres semanas sin vernos es mucho tiempo.
– Estoy más viejo que mi prima favorita, pero sin duda mucho más guapo.
– Y con tu gracia habitual, ya veo.
– ¿Cómo va esa carrera? ¿Arreglas el Periodismo o lo empeoras?
– De momento, sólo intento descubrirlo. A lo mejor, esta noche necesito tu ayuda para ello.
– Siempre es un halago que reclames mi ayuda. ¿De qué se trata?
– Una simple opinión. Tu opinión sobre el Periodismo de opinión. Llevo unos cuantos días intentando hacerme con ello y me he dado cuenta de que me gustaría mucho conocer qué piensan las personas que están más alejadas de este mundo de lo que lo estoy yo.
– No dejas de sorprenderme ni en la cena de Nochebuena. Está bien, ¿qué quieres saber? ¿Mi opinión sobre el Periodismo de opinión?
– Exacto.
– Mmm... es complicado. Procuro mantenerme al día de todo lo que se escribe, se dice y se muestra.
– Por eso te he elegido a ti.
– Pero dar con un juicio general es complicado. ¿Por dónde empiezo? Los debates televisivos, por ejemplo, no me gustan nada, pero los veo. Son una locura, pero supongo que de todo se aprende. Aun así, no hay nada como la prensa.
– Tienes razón. Para mí, nada como la prensa en materia de opinión. Aunque reconozco mi afición a los debates televisivos.
– Quítatela de encima, esos programas sólo contaminan. La radio sí me gusta, pero a veces se me hace un poco pesada. Hay que seguir el hilo de lo que se dice con demasiada atención y no siempre puedo. Prefiero no juzgarla.
– Juzga a la prensa.
– Me llama la atención la cantidad de escritores que están presentes hoy en día en la prensa. No sé si me parece bien o mal, pero me llama la atención. Algún día te veremos a ti en ese mismo lugar. Como escritora o como periodista. O como ambas cosas.
– Primero tengo que entender este difícil mundo. Venga, ayúdame.
– Creo que muchas de las personas que se lanzan a escribir cualquier artículo lo hacen con la seguridad de que su voz vale más que el resto. Eso no me gusta. Para ser periodista, debes ser una persona humilde. ¿Os dicen eso?
– Procuro no olvidarlo. Hay que ponerse en el lugar de los demás.
– Siempre que se pueda.
– Me gustaría acotarlo en un siempre. ¿Así que tu percepción es esa, periodistas que se creen dioses?
– No todos, pero sí muchos de ellos. Esa es la sensación con la que me quedo a veces. Algo que sí me gusta, es que al menos parece que saben de lo que hablan. A lo mejor se han pasado las últimas diez horas empapándose del tema del que tienen que hablar, para no meter la pata, pero la mayoría de las veces no lo hacen mal. En eso, estoy satisfecho.
– ¿Estás insatisfecho en algún punto?
– En muchos. Imagino que es difícil encontrar, primero, el tema que realmente te interesa. Supongo que no todos tienen la misma repercusión. ¿En qué te basas tú para poner atención en un tema o en otro?
– Actualidad. Importancia. Una mezcla de ambas. Y algunas cosas más.
– Lo que es importante para unos puede no serlo para otros.
– Con eso contamos. Por eso es difícil.
– Por eso es difícil también que muchas veces encuentre lo que quiero encontrar. No le doy demasiada importancia, porque entiendo su dificultad.
– Cuéntame entonces más insatisfacciones.
– Muchas veces abro los periódicos esperando encontrarme grandes artículos de opinión, con los que incluso pueda discutir.
– En eso nos parecemos.
– ¿Y encuentras alguno?
– Pocos.
– Eso es porque muchas veces no hay opinión.
– Sólo tintes de ella, lo sé.
– Es aburrido. Pero sobre todo, me enfada. Me dan ganas de ir a la redacción del periódico y gritarle: ¡eh, señorito, mójate de una vez, que me aburres! Están ahí para dar su opinión y no siempre lo hacen.
– Tienes razón.
– Creo que eso es lo que más me enfada, además de esa sensación de que se sienten superiores al resto. Mi opinión vale tanto como la suya, aunque no tenga un título en Periodismo.
– ¿Sigues a algún periodista en concreto?
– ¿Y tú? Eso me interesa de ti.
– Me gusta Pérez-Reverte, por ejemplo.
– Es un personaje. No te diría que es mala elección. No, yo no sigo a nadie. Es mejor así. No quiero hacerme socio del pensamiento de ninguno. Sólo quiero leer, estar al día, contrarrestar opiniones. Discutir siempre que pueda. ¿Es mucho pedir?
– Creo que es justo lo que deberían darnos.
– Conocer otras opiniones es bueno porque es bueno poder equivocarse, incluso poder cambiar de opinión. Encontrar la tuya, aunque sea con ayuda de los demás. Y sobre todo entender otras posturas.
– Ni yo misma lo hubiera dicho mejor. Ni que fuéramos familia.
– No sé si el Periodismo necesita renovarse, como dicen algunos, pero sí podrían cambiar ciertas cosas. No estaría mal. Tener en cuenta al lector, eso siempre. O al espectador o al oyente. Que hablen de lo que nos pueda interesar, conozcamos o no el tema. También es bueno descubrir cosas nuevas. ¿Vas a hacer algo con todo esto que te he dicho?
– Sí, creo que puede servirme. Como tú has dicho, hay que tener en cuenta al lector, espectador u oyente, así que voy a tenerte en cuenta.
– Hagas lo que hagas, que sea original, ¿eh? No me vale un “mi primo Paco dijo esto y yo digo esto otro”.
– Todo apuntado. Gracias por una interesante charla.
– De gracias nada. A poner la mesa.

(Conversación real con un informático de 42 años).

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