– ¡Ven aquí!
¡Dame un abrazo!
– ¿Qué tal,
Paco? Tres semanas sin vernos es mucho tiempo.
– Estoy más viejo
que mi prima favorita, pero sin duda mucho más guapo.
– Y con tu gracia
habitual, ya veo.
– ¿Cómo va esa
carrera? ¿Arreglas el Periodismo o lo empeoras?
– De momento, sólo
intento descubrirlo. A lo mejor, esta noche necesito tu ayuda para
ello.
– Siempre es un
halago que reclames mi ayuda. ¿De qué se trata?
– Una simple
opinión. Tu opinión sobre el Periodismo de opinión. Llevo unos
cuantos días intentando hacerme con ello y me he dado cuenta de que
me gustaría mucho conocer qué piensan las personas que están más
alejadas de este mundo de lo que lo estoy yo.
– No dejas de
sorprenderme ni en la cena de Nochebuena. Está bien, ¿qué quieres
saber? ¿Mi opinión sobre el Periodismo de opinión?
– Exacto.
– Mmm... es
complicado. Procuro mantenerme al día de todo lo que se escribe, se
dice y se muestra.
– Por eso te he
elegido a ti.
– Pero dar con un
juicio general es complicado. ¿Por dónde empiezo? Los debates
televisivos, por ejemplo, no me gustan nada, pero los veo. Son una
locura, pero supongo que de todo se aprende. Aun así, no hay nada
como la prensa.
– Tienes razón.
Para mí, nada como la prensa en materia de opinión. Aunque
reconozco mi afición a los debates televisivos.
– Quítatela de
encima, esos programas sólo contaminan. La radio sí me gusta, pero
a veces se me hace un poco pesada. Hay que seguir el hilo de lo que
se dice con demasiada atención y no siempre puedo. Prefiero no
juzgarla.
– Juzga a la
prensa.
– Me llama la
atención la cantidad de escritores que están presentes hoy en día
en la prensa. No sé si me parece bien o mal, pero me llama la
atención. Algún día te veremos a ti en ese mismo lugar. Como
escritora o como periodista. O como ambas cosas.
– Primero tengo
que entender este difícil mundo. Venga, ayúdame.
– Creo que muchas
de las personas que se lanzan a escribir cualquier artículo lo hacen
con la seguridad de que su voz vale más que el resto. Eso no me
gusta. Para ser periodista, debes ser una persona humilde. ¿Os dicen
eso?
– Procuro no
olvidarlo. Hay que ponerse en el lugar de los demás.
– Siempre que se
pueda.
– Me gustaría
acotarlo en un siempre. ¿Así que tu percepción es esa, periodistas
que se creen dioses?
– No todos, pero
sí muchos de ellos. Esa es la sensación con la que me quedo a
veces. Algo que sí me gusta, es que al menos parece que saben de lo
que hablan. A lo mejor se han pasado las últimas diez horas
empapándose del tema del que tienen que hablar, para no meter la
pata, pero la mayoría de las veces no lo hacen mal. En eso, estoy
satisfecho.
– ¿Estás
insatisfecho en algún punto?
– En muchos.
Imagino que es difícil encontrar, primero, el tema que realmente te
interesa. Supongo que no todos tienen la misma repercusión. ¿En qué
te basas tú para poner atención en un tema o en otro?
– Actualidad.
Importancia. Una mezcla de ambas. Y algunas cosas más.
– Lo que es
importante para unos puede no serlo para otros.
– Con eso
contamos. Por eso es difícil.
– Por eso es
difícil también que muchas veces encuentre lo que quiero encontrar.
No le doy demasiada importancia, porque entiendo su dificultad.
– Cuéntame
entonces más insatisfacciones.
– Muchas veces
abro los periódicos esperando encontrarme grandes artículos de
opinión, con los que incluso pueda discutir.
– En eso nos
parecemos.
– ¿Y encuentras
alguno?
– Pocos.
– Eso es porque
muchas veces no hay opinión.
– Sólo tintes de
ella, lo sé.
– Es aburrido.
Pero sobre todo, me enfada. Me dan ganas de ir a la redacción del
periódico y gritarle: ¡eh, señorito, mójate de una vez, que me
aburres! Están ahí para dar su opinión y no siempre lo hacen.
– Tienes razón.
– Creo que eso es
lo que más me enfada, además de esa sensación de que se sienten
superiores al resto. Mi opinión vale tanto como la suya, aunque no
tenga un título en Periodismo.
– ¿Sigues a algún
periodista en concreto?
– ¿Y tú? Eso me
interesa de ti.
– Me gusta
Pérez-Reverte, por ejemplo.
– Es un personaje.
No te diría que es mala elección. No, yo no sigo a nadie. Es mejor
así. No quiero hacerme socio del pensamiento de ninguno. Sólo
quiero leer, estar al día, contrarrestar opiniones. Discutir siempre
que pueda. ¿Es mucho pedir?
– Creo que es
justo lo que deberían darnos.
– Conocer otras
opiniones es bueno porque es bueno poder equivocarse, incluso poder
cambiar de opinión. Encontrar la tuya, aunque sea con ayuda de los
demás. Y sobre todo entender otras posturas.
– Ni yo misma lo
hubiera dicho mejor. Ni que fuéramos familia.
– No sé si el
Periodismo necesita renovarse, como dicen algunos, pero sí podrían
cambiar ciertas cosas. No estaría mal. Tener en cuenta al lector,
eso siempre. O al espectador o al oyente. Que hablen de lo que nos
pueda interesar, conozcamos o no el tema. También es bueno descubrir
cosas nuevas. ¿Vas a hacer algo con todo esto que te he dicho?
– Sí, creo que
puede servirme. Como tú has dicho, hay que tener en cuenta al
lector, espectador u oyente, así que voy a tenerte en cuenta.
– Hagas lo que
hagas, que sea original, ¿eh? No me vale un “mi primo Paco dijo
esto y yo digo esto otro”.
– Todo apuntado.
Gracias por una interesante charla.
– De gracias nada.
A poner la mesa.(Conversación real con un informático de 42 años).
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