martes, 20 de enero de 2015

Una peligrosa no-opinión

El Mundo abría hoy con un editorial titulado 'Una peligrosa explicación de las diferencias raciales'. En él, explicaban con cierta amplitud la teoría divulgada por el biólogo estadounidense Nicholas Wade, según la cual es posible que existan determinados genes en el ser humano que determinen aspectos de la inteligencia, entre otras cosas, y que cambien de unas razas humanas a otras. Es decir, que un blanco puede ser más inteligente que un negro sólo porque así lo indican sus genes, por hablar claro. “Por tanto, concluye Wade, entre los grupos humanos existen diferencias en el proceso cognitivo que se deben tanto a la genética como a la evolución social.”, citando las palabras del editorial.

Al margen de lo que opino de esta teoría, me quedo con lo que ha supuesto para mí descubrirla en un editorial de un periódico. Y, sobre todo, lo que ha supuesto no descubrir algo que esperaba encontrar.
Después de una primera lectura y sus correspondientes anotaciones, la sensación que me ha quedado en el cuerpo es que no hay opinión en el escrito. No hay opinión.
El Mundo no muestra su clara opinión ante esta teoría del científico, más allá de calificarla como arriesgada, de decir que puede ser rebatida y de exponer un pequeño ejemplo, de dos líneas, que puede apoyar esto.
Quiero decir: no hay una auténtica opinión. No hay un “¡esto es una locura!”, que es lo que me ha salido a mí del pecho, porque no soy científica pero entiendo que los comportamientos de un blanco o un negro -otra vez hablando sin delicadeza- son comportamientos individuales, en ningún caso dependientes de genes, razas y demás historias que ha querido explicar Nicholas Wade. El editorial, pues, toca un tema que puede considerarse de actualidad, pero me falta esa opinión clara que, creo, debería existir.
¿Y que es lo primero que he pensado de todo esto, entonces? Que El Mundo está en cierto modo de acuerdo con esta teoría. ¡Ojo! No es una afirmación universal ni estoy diciendo palabras que ellos no han dicho: es mi opinión -yo sí me mojo-. La opinión que he extraído al no encontrar una opinión clara. No hay un “¡esto es una locura!”, ni tampoco hay un “¡cuánta razón lleva!”, pero lo que ha provocado en mí es pensar que gritaban, en silencio, lo segundo.

Si este mismo escrito hubiera aparecido en cualquier otra página del periódico, lo hubiera tomado como una simple información, hubiera protestado por la estúpida inteligencia del científico blanco y lo hubiera dejado estar. Pero creo que es peligroso ofrecer una información tan polémica en un apartado de opinión si realmente no estás dispuesto a mostrar la tuya, porque puede incitar a pensar que tienes miedo a mostrarla porque generaría aún más polémica. Y, claro, lo 'normal' es pensar que Wade no lleva razón, apoyarle traería problemas.

¿Autocensura?