Siempre que tengo ocasión, ver LaSexta Noche se convierte en mi
primera opción. No estoy muy de acuerdo con la forma en la que, en
ocasiones, la tertulia es conducida -por los gritos, las
interrupciones incluso los insultos que mencionaba en cierta
ocasión-, pero supongo que constituye una buena manera de mantenerse
informada de lo que constituye la actualidad. Y porque siempre me han
gustado los debates y estar en desacuerdo con todo lo que dicen.
Rebatirlo en mi casa y rebatirme a mí misma, incluso.
Por alguna razón, anoche activé mi ojo analítico y me fijé
detenidamente en todos los colabores que ocuparon un sillón en el
programa. Al margen de las personas que pertenecían a diferentes
partidos políticos -PP, PSOE y Podemos concretamente, además de una
'visita' del líder de Ciudadanos, Albert Rivera-, presté especial
atención al papel de los periodistas que acuden cada sábado -con
contadísimas excepciones- al programa conducido por Iñaki López.
Me di cuenta de dos cosas. La primera, que todos los que estaban
presentes eran muy diferentes entre sí. La segunda, que cada uno de
ellos tenía un perfil muy marcado y muy definido. No quiero entrar a
valorar las ideas políticas que puedan tener, únicamente quiero
hacer una especie de estudio del comportamiento de cada uno de ellos.
Por un lado, tenemos a Francisco Marhuenda. El periodista enfadado.
No con la realidad en general, con la situación que parece vivir
siempre en el programa. Se siente atacado en todo momento -y siente
atacadas sus ideas- y protesta casi constantemente porque apenas le
ceden el turno de la palabra. ¿El periodista poseedor de victimismo,
entonces? También podría ser. Habla la gran mayoría de veces con
pausa, como si fuera indiferente a todo lo que está diciendo y a
todo lo que pudiera escuchar. Pero está enfadado.
Javier Sardà, el intelectual. Pongo mucho interés en escuchar todo
lo que dice pero hay un gran porcentaje de ocasiones en que no
consigo entender una sola palabra. Hace poco, un amigo me comentó
que se cree que es más inteligente de lo que realmente es. Tras la
minuciosa atención con que le observé anoche, no haría del todo
mías estas palabras pero podría llegar a estar de acuerdo con
ellas. Quiere demostrar su inteligencia siempre, incluso aunque eso
implique que nadie le entienda.
Eduardo Inda, probablemente mi favorito dentro de estos perfiles
periodísticos participantes en la 'contienda'. El que tiene en la
ironía, incluso en la diversión, su mejor arma. Inda parece tomarse
todo como un simple juego del que no espera sacar nada, salvo unos
cuantos 'enemigos' que no soportan su forma de ser. 'El periodista
chulo', también valdría. Es directo y no se corta un pelo.
Anoche, además, eché de menos a Jesús Maraña, quien es capaz de
darle unos tintes mucho más formales al programa gracias a la
gravedad y la serenidad de su voz -y de lo que dice, claro-. Por
seguir con lo dicho hasta ahora, lo catalogaré como 'el periodista
serio'.
Podría elaborar un perfil de cada colaborador, pero creo que con lo
dicho nos hacemos una idea de lo que busca una tertulia como LaSexta
Noche. Pluralidad, podría llamarlo. Diversidad, quizá. Son
periodistas muy diferentes entre sí -con ideas, además, muy
diferentes entre sí- que consiguen que el programa dé sensación de
abarcar todos los puntos de vista simplemente por la forma de
tratarlos por parte de los contertulios. Buscan perfiles definidos,
que se mantengan programa tras programa y que, en cierto modo, no
puedan sorprendernos. Que sepamos lo que podemos esperar de cada uno.
Encuentro en esto puntos positivos, pero también los hay negativos.
No me gusta pensar que cada uno de ellos está interpretando un papel
definido aunque, poco a poco, se me va haciendo más evidente que
siguen una especie de guión 'pactado'. También he hablado de esto
con anterioridad, de la sobreactuación y la exageración de los
pensamientos y los comportamientos para dar juego a un programa que
quieren convertir en una especie de espectáculo informativo. No me
gustaría llevar razón en este punto, pero en ocasiones me resulta
muy difícil negarlo.
Sea como sea, de momento conmigo les funciona la fórmula. Aunque sea
por constituir una simple excusa para discutir conmigo misma sobre
esos temas de actualidad que me obligo a seguir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario