lunes, 12 de enero de 2015

Periodistas "prudentes"

 “Se ha ido cediendo, parcela a parcela, la libertad para evitar la censura o el despido”.
Es una de las frases que firmaba César Vidal en su artículo titulado 'Los esclavos felices', incluido en la primera página de Opinión del periódico La Razón. Tras los atentados de Charlie Hebdo, la palabra libertad se ha mantenido en boca de todos aunque el discurso ha ido variando. Ya no es unánime. Ya no es 'todos somos Charlie Hebdo'.
Mejor. Sí, mejor. Que haya dado lugar a otros debates es beneficioso para todos porque de esa manera podemos contemplar otros puntos de vista, otras posiciones y otras discusiones. Por ejemplo, la que César Vidal nos planteaba.

Los periodistas han concedido mucho a aquellos que quieren arrebatarles -o al menos, mermar- su libertad para expresar sus ideas, y esta libertad, en consecuencia, ha ido disminuyendo. Esa es la tesis de César Vidal, que ha completado con varios ejemplos con los que puedo estar de acuerdo o no, pero que igualmente me han hecho pensar e, incluso, modificar ligeramente el discurso que pregonaba hacía poco menos de veinticuatro horas.
Sigo considerando una necesidad el defender nuestra libertad de expresión, pero ya no sé si es tan nuestra como ayer afirmaba. Ya no sé si nos la hemos ganado tanto, ni sé si debe pertenecer a nosotros como un derecho. ¿Por qué? Porque César Vidal lleva razón en muchas cosas. Hay un número importante de periodistas que ceden a sobornos y presiones para hacerse callar a ellos mismos y algo tan sagrado como es la libertad de expresión, entonces, no les pertenece. No se lo merecen.
¿Es nuestro algo que, en muchas ocasiones, hemos tenido miedo a usar? ¿Realmente tenemos miedo a usarlo?
César Vidal continuaba. Y lo hacía afirmando que algún que otro periodista -sin dar nombres-, tras lo sucedido en Francia, ha asegurado que lo más prudente es la autocensura. Lo más prudente para no morir a manos de un terrorista, lo más prudente para evitar acabar en el paro porque al jefe de turno no le ha gustado tu opinión. También para evitar cuatros insultos por la calle incluso para no tener que soportar que un don nadie te contradiga, ¡lo que tiene uno que aguantar!
Es lo más prudente, dicen. ¿Y es ser periodista? ¿Callar es ser periodista? ¿No contar la verdad, aunque sólo sea tu verdad, es ser periodista? ¿Fallar a tu compromiso con las personas es ser periodista? No hace falta que responda.

César Vidal aseguraba que la autocensura es, realmente, lo más cobarde. Esa es también mi posición de hoy, claro que lo es. Pero más allá de tacharlo como cobarde o valiente, la autocensura voluntaria es no ser periodista.
Decir esta boca es mía es ser periodista porque, como ya he dicho, puedes y quieres hacerlo. Porque tienes ese derecho y porque, tú sí, te lo has ganado.
Diría que después de hacer este acto 'de valentía', por seguir la fórmula del artículo que ha inspirado este escrito mío, las consecuencias deberían quedar en un segundo plano porque uno ha actuado como debe. ¡Pero es que no tendría que haber consecuencias! No, porque la libertad de expresión existe. ¡La hemos reivindicado estos días! ¿O es que sólo existe cuando queremos, cuando nos conviene, cuando es una buena excusa para luchar contra los radicales del Islam?
No, existe. Y hay que defenderla. Aunque ya no tenga tan claro si nos la hemos ganado o no.


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