Quizá
deberíamos dejar a un lado la preocupación y las críticas que cada
día se arrojan contra los periodistas deportivos. Ya sabemos que ha
sufrido una evolución importante en los últimos años en nuestro
país y ya sabemos que vamos a encontrar opinión en casi todas las
informaciones que tengan que ver con éste (al menos, al margen de
los telediarios). ¿Qué hay de malo en esto?
Voy
a romper una lanza en favor de todos los periodistas que tienen que
soportar cada día las acusaciones de no ser objetivos. Se ha
repetido hasta la saciedad, y creo que todos deberíamos
concienciarnos de ello, de lo difícil que es mantenerse al margen de
una pasión a la hora de hablar de ella. Es difícil explicar la
derrota del Real Zaragoza cuando llevas toda la vida sintiendo esos
colores y es difícil aceptar una expulsión en el minuto dos del
partido cuando tu equipo ha resultado perjudicado, incluso aunque no
le falte razón. Es difícil porque cuando observas ese partido de
fútbol -baloncesto, tenis, cualquier deporte- no sólo lo estás
viendo: también lo estás sintiendo. Esta es la teoría y también
es la verdad.
Pero
es que, además, ¿qué hay de malo en que está pasión esté
presente? ¿Qué hay de malo en que la opinión esté presente en el
periodismo deportivo? Claro que hay ciertas cuestiones que merecen un
tratamiento objetivo pero hay otras tantas en las que no debería ser
tan importante y en las que lo buscamos como si nos fuera la vida en
ello. Una crónica de un partido de baloncesto tiene que ajustarse a
la realidad y si se cuela un ápice de opinión está perdido. ¿Quizá
deberíamos empezar a llamarlo 'crítica' en lugar de crónica,
entonces? ¿Estaríamos más contentos de esa manera? ¿El problema
está en los nombres y las características que les otorgamos a cada
género y que en la práctica no se ajustan?
Quiero
decir: no es tan malo. Y no debería servir como excusa para enterrar
la carrera de un periodista que ha celebrado de más un gol de su
equipo. Concedería una gravedad infinitamente mayor a los que se
dedican a ocultar información -política, económica- a la sociedad
y de eso no se habla tanto. Incluso aunque sepamos que existe.
Volviendo
al deporte. Nos hemos acostumbrado a hacerlo de la manera que vemos
cada día y estoy segura de que no va a cambiar. El periodismo
deportivo se ha acostumbrado a dar su opinión y el público, aunque
enfadado, también se ha acostumbrado a recibirla. Lo llevamos
haciendo tantos años que, en realidad, ya no entiendo el motivo del
enfado de los lectores que abren cada día el periódico y se
encuentran con una crónica que 'peca de subjetiva'.
El
periodismo deportivo es -casi generalmente- un periodismo de opinión.
Con sus consecuencias positivas y sus consecuencias negativas, se ha
convertido en un espacio en el que todo el mundo parece autorizado a
decir lo que piensa, independientemente del género que esté
tratando -aunque la noticia, la información en su estado puro, suele
respetarse. Deberíamos dejar de enfadarnos por ello. Si lo pensáis
bien, tampoco es tan trascendental, en realidad.
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