martes, 16 de diciembre de 2014

Tampoco es tan malo

Quizá deberíamos dejar a un lado la preocupación y las críticas que cada día se arrojan contra los periodistas deportivos. Ya sabemos que ha sufrido una evolución importante en los últimos años en nuestro país y ya sabemos que vamos a encontrar opinión en casi todas las informaciones que tengan que ver con éste (al menos, al margen de los telediarios). ¿Qué hay de malo en esto?
Voy a romper una lanza en favor de todos los periodistas que tienen que soportar cada día las acusaciones de no ser objetivos. Se ha repetido hasta la saciedad, y creo que todos deberíamos concienciarnos de ello, de lo difícil que es mantenerse al margen de una pasión a la hora de hablar de ella. Es difícil explicar la derrota del Real Zaragoza cuando llevas toda la vida sintiendo esos colores y es difícil aceptar una expulsión en el minuto dos del partido cuando tu equipo ha resultado perjudicado, incluso aunque no le falte razón. Es difícil porque cuando observas ese partido de fútbol -baloncesto, tenis, cualquier deporte- no sólo lo estás viendo: también lo estás sintiendo. Esta es la teoría y también es la verdad.
Pero es que, además, ¿qué hay de malo en que está pasión esté presente? ¿Qué hay de malo en que la opinión esté presente en el periodismo deportivo? Claro que hay ciertas cuestiones que merecen un tratamiento objetivo pero hay otras tantas en las que no debería ser tan importante y en las que lo buscamos como si nos fuera la vida en ello. Una crónica de un partido de baloncesto tiene que ajustarse a la realidad y si se cuela un ápice de opinión está perdido. ¿Quizá deberíamos empezar a llamarlo 'crítica' en lugar de crónica, entonces? ¿Estaríamos más contentos de esa manera? ¿El problema está en los nombres y las características que les otorgamos a cada género y que en la práctica no se ajustan?

Quiero decir: no es tan malo. Y no debería servir como excusa para enterrar la carrera de un periodista que ha celebrado de más un gol de su equipo. Concedería una gravedad infinitamente mayor a los que se dedican a ocultar información -política, económica- a la sociedad y de eso no se habla tanto. Incluso aunque sepamos que existe.
Volviendo al deporte. Nos hemos acostumbrado a hacerlo de la manera que vemos cada día y estoy segura de que no va a cambiar. El periodismo deportivo se ha acostumbrado a dar su opinión y el público, aunque enfadado, también se ha acostumbrado a recibirla. Lo llevamos haciendo tantos años que, en realidad, ya no entiendo el motivo del enfado de los lectores que abren cada día el periódico y se encuentran con una crónica que 'peca de subjetiva'.


El periodismo deportivo es -casi generalmente- un periodismo de opinión. Con sus consecuencias positivas y sus consecuencias negativas, se ha convertido en un espacio en el que todo el mundo parece autorizado a decir lo que piensa, independientemente del género que esté tratando -aunque la noticia, la información en su estado puro, suele respetarse. Deberíamos dejar de enfadarnos por ello. Si lo pensáis bien, tampoco es tan trascendental, en realidad.

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